Este artículo se publicó en el Diario del Altoaragón el pasado día 8 de abril de 2015

Vista de Huesca

Vista de Huesca

“No hay viento favorable para el barco que no sabe a donde va”. Seneca

 

Estamos de enhorabuena: crece la conciencia en nuestra ciudad sobre la importancia de tener una Estrategia de Desarrollo. Son varios los Partidos Políticos y Agentes Sociales que en los últimos tiempos hablan de que la ciudad debe tener una estrategia. Hasta aquí las buenas noticias, las malas son que hay casi tantas estrategias como discursos.

Si actuamos con responsabilidad, deberíamos empezar por explicar a los oscenses las razones que aconsejan tener y seguir una Estrategia de Desarrollo para nuestra ciudad. También deberíamos explicar con claridad que Huesca no necesita imperativamente una estrategia, solo la necesita si quiere iniciar un camino de desarrollo que mejore la calidad de vida de los oscenses. No necesitamos ninguna estrategia si nos conformamos con una ciudad que languidece al ritmo que adelgaza nuestra Administracion, si nos hace felices una ciudad más pequeña con servicios que no podrán evolucionar, si queremos poco empleo y de poca calidad.

Lo primero sería pedir a todos: autoridades, partidos, patronales, sindicatos, asociaciones, universidad, empresas, personalidades y profesionales destacados, líderes de opinión etc., un esfuerzo de puesta en común de manera ilustrada, reflexiva y responsable. El objetivo máximo es la unanimidad y el mínimo una mayoría suficientemente amplia como para garantizar un proyecto a largo plazo.
Huesca necesita una Visión Estratégica. Fijar nuestros objetivos a medio y largo plazo, y en base a estos definir un Plan de Acción.

Lógicamente, deberemos tener en cuenta los recursos de los que disponemos, el contexto, los cambios socioeconómicos, políticos, sociales y tecnológicos que se están produciendo y que se producirán. Asimismo el diseño deberá estar abierto no a vaivenes, pero si a la flexibilidad que exige cualquier Plan a largo plazo. Las fortalezas y debilidades se deben analizar con especial cuidado. También debemos estudiar los diferentes caminos posibles para alcanzar nuestro objetivo y escoger con criterios de posibilidad de éxito, coste y velocidad.

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El espacio 0.42 de Huesca. Foto de elangreen.com en Pinterest

 

En resumen, hablamos de soñar y de trabajar para hacer realidad el sueño. Soñar algo ambicioso, pero posible. El sueño que propongo es una ciudad de cien mil habitantes bonita, amable, acogedora, que ofrece calidad de vida, con oportunidades y buenos servicios. Una ciudad en la que nuestros hijos, si quieren, puedan construir un futuro ilusionante. Quiero una ciudad de personas felices.
Es vital conseguir ser diferencialmente atractivos. Huesca no debe ser “un poco atractiva para cualquiera” y debe conseguir ser “muy atractiva para unos pocos”. Esta es la garantía de éxito: convertirnos en la indiscutible mejor opción para unos pocos que encajaran como anillo al dedo con nuestras fortalezas. Propongo cuatro grandes líneas estratégicas para conseguirlo. Creo que las dos primeras cuentan con cierto consenso y las otras dos son más transgresoras:

TECNOLOGIA. Convertir Huesca en la ciudad más tecnológica de España. Contamos con Walqa y eso nos da un “aroma” tecnológico más fuerte del que nosotros mismos percibimos. Una apuesta decidida para conseguir que las empresas tecnológicas tengan un peso significativo en nuestra economía. Conseguir que nuestras empresas de todos los sectores transpiren innovación y tecnología de manera significativamente superior a nuestro entorno. La tecnología debería empapar todo: la educación, la formación, las empresas, el comercio, la Administracion, las asociaciones, los sindicatos, las patronales, las calles, los congresos, las exposiciones, la vida cotidiana.

Walqa. Foto de www.ptwalqa.com

Walqa. Foto de www.ptwalqa.com

INDUSTRIA AGROALIMENTARIA. La provincia de Huesca es una gran productora de alimentos y tenemos una gran oportunidad en su transformación. Tenemos suelo (Plhus), posición geográfica óptima, infraestructuras “casi” estupendas, potencial logístico, agua, energía, tradición, experiencia y un “halo” de calidad sobre el que construir. Deberíamos ser la ciudad de España ideal para arrancar un proyecto agroalimentario. Tenemos una gran superficie industrial catastróficamente vacía y en este desastre se esconde nuestra gran oportunidad.

PERSONAS. Debemos conseguir que las personas de Huesca sean radicalmente positivas, constructivas, emprendedoras, competentes, apasionadas, proactivas, audaces, alegres, leales, tecnológicas y responsables. Trabajadores de los que defienden con uñas y dientes a sus empresas y que están orgullosas de lo que juntos están construyendo. Trabajadores que saben que para construir algo verdaderamente singular hace falta, además de talento e inversión, la pasión de todos. Debemos conseguir que en Huesca abunden el tipo de personas que uno quiere tener al lado cuando quiere construir algo importante.

EMPRESAS. Innovadoras, visionarias, diferentes y referentes. Empresas que, en gran medida, serán como las personas que las componen. Empresas que son un ejemplo en cuidar el desarrollo y la calidad de vida de sus trabajadores. Compañías así tenemos ya unas cuantas, un buen embrión de salida, y el objetivo debe ser profundizar y ampliar esta base.

Algunos pensaran: ¿qué podemos hacer para conseguir que las personas y las empresas sean así? Os aseguro que mucho, un propósito claro y un plan de acción sostenido en el tiempo producirán un resultado seguro que terminara convirtiéndose en una ventaja competitiva. Lógicamente hace falta tirar por la borda muchos complejos y afrontar la tarea con grandeza y visión. Creedme, estaremos acertando en la medida que los mediocres y amargados, los nuestros y los del resto del mundo, piensen que “estamos como una cabra”.

En este proceso la relación con Zaragoza requiere una reflexión especialmente inteligente y pragmática. Si no tenemos una buena estrategia 800.000 habitantes a setenta kilómetros es una amenaza, si la tenemos, es una gran oportunidad.

En unos cuantos años, Huesca puede ser la ciudad por la que se peleen los proyectos, especialmente los agroalimentarios y tecnológicos, que requieran un entorno especializado, suelo, agua, comunicaciones, logística, innovación, tecnología y personas de las que ponen pasión y talento en lo que hacen. Es el momento de Huesca, depende de nosotros, no van a venir a hacerlo por nosotros.

 

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Raul Benito
Empresario

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