Trump y Obama son enemigos declarados. Llevan años atizándose y acusándose en las redes sociales y en los medios. Tienen ideas opuestas en muchos aspectos de la política norteamericana y ahora, el primer presidente negro de la historia de EEUU le va a entregar el testigo del mando del mundo al exitoso empresario de la construcción.

Esto tendrá lugar el día 20 de enero, dentro de menos de 10 días, y antes de que la ceremonia de investidura tenga lugar, los dos mandatarios tomarán un café en la Casa Blanca para terminar con las hostilidades.

Los Trump ya han dicho públicamente que los Obama han sido muy amables con está invitación y que asistirán encantados a este evento que se alargará una media hora, justo antes de la ceremonia de investidura.

Al final, los cafés son un buen momento para charlar y llegar a acuerdos, a puntos en común y a conversaciones interesantes. Es una bebida milenaria, una tradición y es de suponer que se ha implantado en el imaginario colectivo como un momento de cordialidad. «Tomémonos un café», ¿Por qué no lo debatimos con una taza de café?» «¿Quieres echar un café?»

Por este motivo, Obama habrá considerado que un café es lo más apropiado para enterrar el hacha de guerra con Trump y despedirse de forma amigable.

¿Y tú, serías de los que invitaría a un enemigo, a un rival u oponente a un café en el salón de tu casa?

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