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En el artículo de ayer os pusimos en situación. Imaginaos vosotros, amantes del café, que veis que las dos grandes productoras de café que casi monopolizan toda la producción y venta de EE.UU. están haciendo un café paupérrimo. Dejas de ser fiel a tu marca y pruebas la otra, pero te encuentras con un café francamente igual de malo.

Lo que sucedió fue sencillo, aquellos que bebían alrededor de 7 tazas de café al día pasaron a consumir solo 3 y los que tomaban un par, se tomaban la del desayuno o incluso se pasaron al té. El café pasó a consumirse en mucha menos cantidad.

Hasta entonces siempre se había creído que el café era un producto inelástico, aquellos que siempre mantienen unas cifras de consumo muy similares a pesar de las crisis económicas, las modas o las estaciones del año. Se creía que era un producto de consumo estable como el pan, la leche o los cereales. Sin embargo, esta inesperada respuesta de la clientela demostró una vez más que las guerras de precio terminan dando malos resultados, especialmente cuando se trata de alimentación.

Por este y por otros motivos confiamos plenamente en que nuestra calidad del café es lo que atrae a nuestros clientes y no tantos esos céntimos de diferencia que no suponen ningún esfuerzo para los verdaderos amantes del café. Seguiremos apostando por la frescura y por los mejores granos, no tengáis ninguna duda al respecto.

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